



Al apreciar el color junto con su intensidad observamos algo más que si el vino es blanco, tinto o rosado, también podemos apreciar su edad y si se ha conservado o no bien durante su guarda. El matiz nos da a conocer el grado de evolución del vino. Estos matices dependen de la variedad de uva empleada, de si ha se ha llevado a cabo o no la maceración durante su elaboración, de la acidez del vino, etc. El grado de limpidez es una consecuencia de la presencia de partículas en suspensión que alteran la transparencia y el brillo del vino en la copa. Hemos de distinguir entre los sedimentos propios de los vinos que llevan largos periodos de tiempo guardados en botella de aquellas precipitaciones consecuencia de una mala manipulación y elaboración de los vinos. Un ejemplo del primer caso son los vinos tintos de guarda, que debido a su largo periodo de permanencia en botella es normal que formen restos precipitados de color. Este tipo de precipitados son un signo de calidad del vino, y pueden eliminarse pasándolo por un paño limpio y recogiéndolo en un decanter. En cambio, los precipitados en los vinos jóvenes o los "nublados" que se levantan al agitar la copa indican una mala elaboración del vino o incluso un desarrollo microbiológico en la botella. La limpidez, transparencia y brillo son cualidades fundamentales en los vinos blancos y rosados, sin embargo en los tintos y según el grado de intensidad de su color puede ocurrir que un vino sea limpio pero no transparente. La fluidez nos informa sobre la viscosidad del vino. En 1855 J. Thomson describió el efecto de "lagrimeo" del vino cuando se gira la copa y el líquido cae por las paredes de la misma formando gotas. Este fenómeno ocurre debido a una rápida evaporación del alcohol que se condensa en la parte alta de la copa, descendiendo en forma de gotas. La velocidad de caída depende de la tensión superficial del fluido, que a su vez es una consecuencia de la composición (fundamentalmente de la concentración de azúcares y glicerina). Las lágrimas se aprecian como la disgregación del cordón de líquido que se crea en la copa luego de suaves agitaciones circulares y una vez el vino vuelve a su posición de reposo. El número de éstas, su tamaño, la rapidez de formación y deslizamiento, nos darán idea del contenido en glicerina, alcohol y azúcar. La formación de burbujas de gas carbónico también es una cualidad apreciable a través de la vista. Todos los vinos contienen más o menos cantidad de gas carbónico aunque no en todos se llega a apreciar la formación de burbujas. En general los cavas contienen más carbónico que los blancos, éstos a su vez más que los rosados y por último los tintos. Autor y Licencia: Jesús Manuel Bustamante Sánchez Extraido de: http://www.editorial-na.com | Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons. http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.0/ |